Quien bien te quiere…

Maltrato y vilencia hacia la mujer

Maltrato y vilencia hacia la mujer

A tenor del Día Mundial para la eliminación de la violencia hacia la mujer
LOS gritos alteran la quietud del barrio. Maldiciones, ofensas, ruido inconfundible de objetos contra el piso. Algunos vecinos atisban desde sus casas, a través de las persianas. Otros permanecen impasibles, como acostumbrados al vendaval.

“Enrique le está dando de nuevo a Daisy”, dice uno, mientras vuelve su mirada a la puerta del frente. La escena se repite. Mayito huye de la casa, arrastrando con pasos de relámpago el peso de siete años vividos entre calmas y tempestades. Luego sale el padre, ira y culpa amalgamados en el rostro. Sube a la moto y se pierde en la tarde.
Atrás queda Daisy. Sola, aterrada, vencida. Ya no llora, el dolor se transforma en sollozo apagado, espasmódico. Se mira al espejo, pero los ojos parecen ciegos ante la lividez del rostro, las huellas del abuso en el torso, el cabello, los brazos. Buscan algo más: una respuesta, un grito de esperanza, un basta.
Baja los párpados y se ve 17 años atrás. Descubre en sus recuerdos a una joven quinceañera alegre, llena de amor, recién casada con el hombre a quien ha entregado sus sueños, su vida. Luego del encanto de los primeros meses, sobrevino el horror. “¡¿Acaso no le importan mis 32 semanas de embarazo?!”. Aquella paliza la sacudió fuerte, le fracturó el tabique y casi pone al bebé en el canal de un parto a destiempo.
Lo peor aconteció después, cuando frente al hijo menor Enrique le propinó los acostumbrados golpes. Desde entonces, Mayito es un niño retraído, acosado por el miedo. Miedo a que la irritación del papá lo deje huérfano de madre, miedo a ser él mismo.
“¡Denúncialo!, existen leyes, mecanismos!”, Daisy escupe las voces salidas de su interior. Lo sabe, mas no se atreve. “No puedo perjudicar al padre de mis hijos. ¿Y quién va a creer que un hombre como él, afable, inteligente, destacado trabajador, mejor compañero, sea el artífice de tanta violencia?”.
Resignada, se va a la cama… y espera. Bastará un par de horas para que Enrique retorne. Unas frases de disculpas, quizás hasta algún regalo y la vida seguirá su curso, el incontenible suceder de noches y días entre la inquietud y la desesperanza.

POR desventura, no suman pocos los casos como el de Daisy dentro de nuestra sociedad. Numerosos estudios demuestran la contradicción entre los avances de las cubanas en el ámbito social y las desiguales relaciones de poder en el espacio doméstico, las cuales las condenan a un rol de subordinación al consolidar las relaciones de pareja.
Según investigaciones realizadas por la MSc. Laura López Angulo, numerosas encuestas revelan que cerca de un 60 por ciento de las mujeres en la provincia de Cienfuegos son víctimas de violencia en alguna etapa de la vida, si bien todavía muchas guardan silencio respecto a este flagelo.
Las estadísticas resultan alarmantes. Durante 2003, el 66 por ciento de los casos denunciados correspondía a maltratos psicológicos y un 23 a lesiones físicas. Sin embargo, ya en 2009 la correlación se invirtió, con el predominio de las últimas, las cuales llegan a provocar, incluso, la muerte de la perjudicada. Un denominador común de ambas etapas constituye los ejercicios arbitrarios del derecho contra la mujer, como la violación, con una incidencia de cerca del 10 por ciento.
De acuerdo con la MSc. Laura, “estas tragedias ocurren en edades productivas de la vida -entre 31 y 40 años- cuando la persona se halla en plena capacidad. Se trata de decesos prematuros, injustificados y prevenibles -agrega-, pues la sociedad no debe considerar ciertos conflictos de pareja como parte de la cotidianidad y sí otorgarles su verdadero sentido, muchas veces orientado hacia el maltrato psicológico.
“Debido a mitos o estereotipos de género, en no pocas ocasiones ese mal se justifica. Por tanto, la lastimada debe reconocerse como víctima para enfrentarlo. Resulta necesario articular la acción de distintos sectores en la lucha contra tal fenómeno. La violencia constituye un problema complejo, en el cual inciden también factores personológicos, de comportamiento, determinantes a la hora de decidir si romper o continuar con el cónyuge”, explica López Angulo.
Al abordar cómo se manifiesta el ciclo descrito por la psicóloga estadounidense Leonore Walker, la especialista añade que casi siempre la acusación ocurre cinco o diez años después de recibida la primera señal y la mayoría ya padece trastornos emocionales cuando se decide a dar el paso.
“En nuestro medio, la primera fase, la de acumulación de tensión, está caracterizada por la presión psicológica y se devela pasado este período de tiempo. Mientras, la llamada “luna de miel” hace a las mujeres permanecer en la relación abusiva, pues al creer en las justificaciones de su pareja, piensan que el maltrato no va a repetirse. Sin embargo, todos sabemos que esta etapa se va reduciendo, en tanto la de tensión y explosión aumenta, lo cual y deviene un factor de riesgo para el homicidio intencional”, expresa.
Constituye un argumento cuestionable el mito de que el hombre golpea a la mujer porque tiene trastornos psiquiátricos, de la personalidad, o se trata de un loco, drogadicto o alcohólico. Como la violencia parte de una relación de poder, no precisa ninguna patología, desviación o trastorno para su consumación. En la práctica, el perfil de los maltratadores resulta similar al de cualquier otro.
Según Perla Delgado Valle, jefa del departamento de Protección de los Derechos Ciudadanos en la sede provincial de la Fiscalía General de la República, la conducta violenta se aprende y reproduce, nadie nace con esa característica. “Hay evidencias científicas de cómo cuando un niño o adolescente crece bajo el influjo de tal comportamiento, lo traslada luego a su vida adulta”, afirma.
De acuerdo con la fiscal, la violencia se da como una forma de discriminación hacia la mujer, acondicionada por el contexto de un mundo diseñado por y desde el punto de vista de los hombres. “Tenemos aquí un fenómeno multifactorial, con diversas causas, entre ellas la educación sexista. Existen casos de maltratos de mujeres sobre los hombres, pero la cantidad de denuncias es ínfima y casi siempre se da cuando ya ella ha llegado al límite, como una respuesta al abuso de él”, precisa.
Numerosas investigaciones demuestran los efectos devastadores de la violencia para la salud reproductiva de la mujer, junto a su integridad física y mental. Por ello, a nivel mundial lo consideran un problema de salud, calificado en varias naciones cual una epidemia invisible debido al clima de oscuridad y silencio que la circunda.
Además de causar lesiones, aumenta el riesgo a largo plazo de desarrollar discapacidad física, adicciones, depresión, miedo, baja autoestima. Las mujeres con una historia de maltrato físico y psicológico también son más proclives a dar a luz niños bajos de peso o con trastornos respiratorios.
Esto no es amor

Esto no es amor

Como se sabe, tal desafuero daña también a los hijos y el resto de la familia. Los menores sufren traumas, pues además de presenciar las agresiones de su padre a su mamá, en ocasiones reciben por parte de ésta un tratamiento abusivo. Se confirma así una reacción en cadena: como no pueden atacar al hombre debido a su posición de desventaja, las mujeres acumulan rabia, impotencia, frustración y la descargan contra el más débil.
A partir de 1994, la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) estableció un programa específico para la capacitación, educación, orientación, investigación, divulgación y prevención de la violencia contra las mujeres y sus especificidades en Cuba.
Un logro significativo constituyó la inclusión en el Código Penal como circunstancia agravante, el parentesco entre ofensor y víctima hasta el cuarto grado de consanguinidad y segundo de afinidad, además de los cónyuges.
Tal como afirma la psicóloga López Angulo, el país cuenta con las estructuras necesarias para el enfrentamiento a la violencia hacia la mujer, “si bien los niveles de gestión son susceptibles de mejorar en cuanto a nivel de conocimientos y actuaciones. No en balde, el 90 por ciento de las víctimas silenciosas no se encuentran incorporadas a la sociedad ni perciben el apoyo adecuado por parte de ésta. Más de la mitad considera insuficiente la información recibida sobre el tema”, argumenta.
En la opinión de Delgado Valle, Cuba no cuenta con una ley específica para el maltrato. “Aquí existen códigos tal el de familia, trabajo, seguridad social, protectores de los derechos de la mujer y la familia, junto a una serie de tipicidades que recogen actos de violencia hacia las féminas. Pero debía incluirse sino una ley, dentro del Código Penal, una tipicidad donde se incluya de manera general este delito. Pues muchos casos donde lo más palpable es la presión psicológica terminan sobreseídos por falta de evidencias físicas”, subraya.
Aunque la ayuda comunitaria lleva un gran peso en el asunto, el primer paso debe nacer de la voluntad de la agredida, quien necesita aceptarse como tal y acopiar fuerzas para hallar la puerta de salida de su triste realidad.
DAYSI alza del piso la renqueante armazón de su cuerpo con escaso aliento. Los quejidos de su alma arrebatan el sosiego a la adormecida vecindad. “Mujer, quien bien te quiere siempre te hará llorar”, las palabras de Enrique martillan su conciencia. Vomita sus pesares, quiere dejarse vencer. Un pensamiento oscuro la ronda, pero el recuerdo de los hijos la hace reaccionar.
Con pasos inseguros, no sabe cómo, sale de la casa, sacudiéndose en cada palmo el yugo que la somete. Busca una puerta, la haya. No necesita hablar, su cuerpo es elocuente. Ha venido a compartir una verdad que pertenece a cientos, sólo así llegará la ayuda. “Eso no es amor”, le dice alguien. “Quien bien te quiere… de seguro te hará feliz”.
(*) Deisy, Enrique y Mayito son personas de la vida cotidiana, sólo cambiamos los nombres para proteger su privacidad. (Yudith Madrazo, Sosa y Liudmila Morales Alfonso)

Acerca de raisadevora

Soy Cubana, nacida en la ciudad oriental de Santiago de Cuba, desde hace 12 años vivo en la ciudad llamada La Perla del Sur, en la Provincia de Cienfuegos. Actualmente trabajo en el Telecentro Perlavisión, 36 años de trabajo dentro del sector periodístico aunque mi trabajo es de correctora y Web Máster de la página digital. Amo mi Patria y fiel a los principios de la Revolución, soy modesta, sencilla, y amante de la Paz, la Amistad y la Solidaridad
Esta entrada fue publicada en Otras y etiquetada , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s