Carlos J. Finlay y la espada sobre el corazón del Aedes aegypti

Carlos J. Finlay

Carlos J. Finlay

Los ojos ya estaban grabados en los tubos de ensayo, en las paredes del laboratorio, en los papeles manchados de tanto escribir. La locura, ¡sana locura! se respiraba en todos los rincones de la casa. Carlos Juan Finlay fue un cubano de su tiempo, un luchador con escudo y lanza, que entregó el espíritu por el desarrollo de la Medicina en su país.

El título de graduado en Medicina Epidemiológica lo obtiene en 1855, en el Jefferson Medical Collage, de Filadelfia, Estados Unidos. Cuatro años más tarde continúa estudios en Francia. En 1872, de regreso a la capital de la Isla, es elegido Miembro de Número de la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana.
A partir de 1868 se adentra en el universo de las investigaciones, realizando largos estudios sobre la propagación del cólera en La Habana. En los mismos, descubre que la expansión de la epidemia era resultado de las aguas contaminadas de la Zanja Real, construcción demasiada primitiva y que comenzó a mostrar, en aquellos tiempos, su lado negativo.
A pesar de ello, el resultado de sus pesquisas no fueron publicadas por motivos de la censura editorial implantada en Cuba por las autoridades españolas para tiempos de guerra. Las causas: el gobierno colonial temía ser acusado por desidia y acuñado responsable del esparcimiento del cólera. La Real Academia de Ciencias de La Habana solo logra promocionar el importante trabajo de Finlay una vez pasada la epidemia. Más adelante se dedicó también a estudiar el muermo y descubre el primer caso de Filaria en sangre aparecido en América Latina.
Pero el papel más destacado que jugó Carlos J. Finlay fue en la indagación de la etiología de la fiebre amarilla, partiendo del diagnóstico y descripción de algunos síntomas de la enfermedad, signada por médicos cubanos. Y como representante de la Academia de Ciencias, colaboró, de forma constante, con la primera comisión investigadora de la fiebre amarilla enviada a Cuba por el gobierno de Estados Unidos en 1879.
Entonces este genial médico cubano se hizo universal, aportando en los albores del siglo XIX, una de las contribuciones más grandes en la historia de la ciencia mundial: y fue la explicación del modo en que se transmitía la fiebre amarilla; pues disímiles galenos habían descartado la infección por contacto directo.
Fue el 18 de febrero de 1881, cuando, ante una conferencia sanitaria celebrada en EE.UU., postula su teoría del modo de transmisión de la fiebre amarilla: “un agente cuya existencia sea completamente independiente de la enfermedad y del enfermo” y que era capaz, entonces, de transferir la enfermedad.
El 14 de agosto del propio año, presenta ante la Real Academia habanera su trabajo “El mosquito hipotéticamente considerado como agente de transmisión de la fiebre amarilla”. Gracias a una serie de brillantes deducciones, Finlay indica que el agente transmisor de la enfermedad era la hembra de una especie de mosquito: el Aedes aegypti. Pero su teoría no fue sometida a ningún tipo de comprobación hasta veinte años más tarde.
Finlay, aunque resultó propuesto al premio Nobel, nunca lo recibió. A pesar de ello, su aporte a la Medicina y la Epidemiología son innegables. Entre los homenajes y reconocimientos que sí recibiera, se encuentran un banquete de honor, organizado por el Gobernador Leonard Word; la Medalla Mary Kingsley, del Instituto de Medicina Tropical, institución que dirigía Ronald Ross en Liverpool, Inglaterra; y el Premio Bréant, otorgado por la Academia de Ciencias de París.
En honor a sus relevantes investigaciones, y en conmemoración a su nacimiento, el 3 de diciembre es instituido el Día de la Medicina Latinoamericana. (Melissa Cordero Novo)

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Acerca de raisadevora

Soy Cubana, nacida en la ciudad oriental de Santiago de Cuba, desde hace tres años vivo en la ciudad llamada La Perla del Sur, en la Provincia de Cienfuegos. Actualmente trabajo en el Periódico Cinco de Septiembre, 36 años de trabajo dentro del sector peridístico aunque mi trabajo es de correctora y Web Máster de la página digital. Amo mi Patria y fiel a los principios de la Revolución, soy modesta, sencilla, y amante de la Paz, la Amistad y la Solidaridad
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