Aniversario 50 de la victoria de Playa Girón: la predestinación de enero de 1961

Ante las continuas amenazas de Estados Unidos sobre la posible invasión a suelo cubano, el pueblo se alistó para salvaguardar las conquistas alcanzadas

Ante las continuas amenazas de Estados Unidos sobre la posible invasión a suelo cubano, el pueblo se alistó para salvaguardar las conquistas alcanzadas

“La Época” comenzó ardiendo, exactamente, el 31 de diciembre de 1960. Por lo que el nuevo año, el “de la Educación” en Cuba, creció repleto de quemaduras y llagas rosadas en la piel. La popular tienda ubicada en la esquina de Galiano y Neptuno, en la capital, vomitaba fuego y humo negro. Pero solo era el inicio. Los planes de Estados Unidos para invadir la Mayor de las Antillas, eran ya muy evidentes.
Raúl Roa lo evidenció ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, pero ellos siempre han tenido los oídos apretados, y entonces no escuchan bien. “…En la finca Helvetia, ubicada en el municipio de El Palmar (Guatemala), (…) están recibiendo entrenamiento especial numerosos exiliados y aventureros, bajo el mando de militares norteamericanos (…) En el aeropuerto La Aurora (de la capital del País) se han visto aviones de bombardeo con insignias cubanas. Es rumor público que tienen la doble misión de servir para agredir a Cuba o para simular una agresión cubana contra Guatemala…”. Habían informado los Órganos de la Seguridad en el país. ¡Malditos aquellos que vendaron sus ojos!

Diez mil maestros, sitos en el antiguo campamento militar de Columbia, estaban prestos a convertir en realidad aquel verbo que colgaba del arco lumínico: ALFABETICE. Mientras, el líder de la Revolución, denunciaba a todas voces la farsa de Allen Dulles, director de la CIA. Este último daba por sentado la construcción en Cuba de 17 rampas de lanzamiento de cohetes soviéticos que hacían peligrar la paz en el hemisferio. El pueblo todo y el Ejército Rebelde se alistaron de inmediato asumiendo posiciones combativas.
John F. Kennedy estaba a punto de escalar el podio norteamericano. De inmediato, puso bajo el brazo los problemas urgentes de su gobierno, uno de ellos había sido piedra angular durante la campaña electoral: la Revolución cubana. Allan Dulles había informado con anterioridad al nuevo presidente sobre el “Proyecto Cuba“, que se planteaba el objetivo de asfixiar la Isla ya desde marzo de 1960. Notificó también sobre la brigada que se entrenaba en Guatemala y sobre un supuesto repudio existente en el pueblo cubano, lo cual garantizaría el levantamiento masivo una vez perpetrada la invasión.
Reynold González, uno de los saboteadores de “La Época”, terminó por confesar días más tarde, que el plan fue ejecutado por agentes cubanos de la CIA. Como lo denominaron en Washington, aquello no eran más que “una preparación psicológica” para la invasión por Playa Girón. En los días siguientes, el gobierno estadounidense anunció ante el mundo la ruptura de relaciones diplomáticas y consulares con Cuba.
Al amanecer del 5 de enero, colgaba de un árbol del monte, el cadáver de apenas 18 años de Conrado Benítez. La orden estaba dictada nueve meses antes por el presidente norteamericano Dwight D. Eisenhower. El crimen formaba parte de un plan que incluía la formación de organizaciones contrarrevolucionarias para sembrar el terror en suelo cubano, desestabilizando la situación en el país hasta propiciar la caída del gobierno.
Plan Pluto, Plan Escambray, Plan Trinidad fueron los nombres permutados del operativo organizado por la CIA. El procedimiento era sencillo: reclutar y adiestrar una fuerza mercenaria para alzarse en las montañas de la región central de Cuba y acabar con la Revolución. Eisenhower había aprobado para ello un presupuesto de 13 millones de dólares.
El día 6, Washington arranca el motor de la Operación Silencio, ejecutada también por oficiales de la CIA. Esta consistió en el lanzamiento masivo, por vía aérea, de armas para las bandas alzadas en el Escambray. Entonces llovieron decenas de morteros, bazucas, granadas, plantas de radio, fusiles y petacas incendiarias. Pero, el fracaso de la maniobra fue titular, y en grande, de los diarios habaneros a la mañana siguiente. Los más de 50 000 milicianos que perseguían a los tiranos de las montañas, lograron interceptar todo el parque.
Pronto, las noticias manipuladas por la gran prensa norteamericana sobre la realidad de lo que sucedía en Guatemala, dejó de ser un secreto. Grandes diarios como el Daily News, New York Times y Sunday Times comenzaron a divulgar la verdadera noticia.
Estados Unidos, y los últimos días de la administración de Eisenhower, continuaron cerrando el cerco sobre Cuba. Una semana antes de terminar su presidencia, prohibió los viajes a la Isla a cualquier ciudadano norteamericano que no estuviese autorizado por el Departamento de Estado.
Aún así, misteriosamente, seis estadounidenses llegaron al puerto de
Aniversario 50 de la victoria de Playa Girón: la predestinación de enero de 1961

Aniversario 50 de la victoria de Playa Girón: la predestinación de enero de 1961

La Habana a borde del yate Aries. Al desembarcar, alegaron que venían a defender a Cuba de la agresión que su gobierno preparaba contra ella. Cada uno de los tripulantes habían pertenecido a las fuerzas armadas de Estados Unidos; raro entonces ese deseo por salvaguardar la soberanía cubana. Un registro del yate los delató. Horas más tarde, confesaron. Habían sido entrenados por Rolando Masferrer y enviados a la Isla para tomar posesión de lo que deseasen, una vez ocurrida la caída de Castro. Los seis mercenarios fueron puestos en manos del Tribunal Revolucionario de La Habana.
Durante los últimos días del mes de enero, las noticias llegadas desde Estados Unidos no fueron halagüeñas. La nueva administración, dirigida ahora por Kennedy, no pondría fin a las hostilidades o agresiones contra Cuba. Así lo puntualizó en su primera conferencia de prensa: “en estos momentos no tenemos intenciones de restablecer relaciones diplomáticas con el gobierno de Cuba”.
El mes terminó bajo la misma sombra negra con la cual había comenzado. (Melissa Cordero Novo)

Acerca de raisadevora

Soy Cubana, nacida en la ciudad oriental de Santiago de Cuba, desde hace 12 años vivo en la ciudad llamada La Perla del Sur, en la Provincia de Cienfuegos. Actualmente trabajo en el Telecentro Perlavisión, 36 años de trabajo dentro del sector periodístico aunque mi trabajo es de correctora y Web Máster de la página digital. Amo mi Patria y fiel a los principios de la Revolución, soy modesta, sencilla, y amante de la Paz, la Amistad y la Solidaridad
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